Asesoría laboral: ¿despedir por desobedecer?

 

En principio, las órdenes del empresario gozan de presunción de legitimidad y el trabajador debe cumplirlas.

No obstante, en algunos supuestos se le reconoce al trabajador un cierto derecho de resistencia a las órdenes empresariales:

  · Cuando las órdenes empresariales son contrarias a las leyes, a los convenios colectivos o a lo pactado en el contrato de trabajo.
  · Cuando quedan afectados derechos esenciales del trabajador (dignidad, seguridad o salud en el trabajo).

En cualquier caso, este derecho de resistencia del trabajador sólo se produce cuando la orden empresarial se encuentra fuera de las atribuciones del empresario o conculcan la legalidad vigente.


Dos casos reales

A un trabajador se le quiere cambiar de centro de trabajo, pero el empleado no está de acuerdo. Acto seguido, la empresa procede a despedirle por
desobediencia (despido disciplinario).
Tras meses de deliberación, la justicia declaró improcedente el despido ya que en su contrato no se incluía ninguna cláusula referente a la movilidad entre centros de trabajo, ni se había pactado entre empresa y trabajador.

En este otro ejemplo, después de una huelga, a uno de los empleados se le obliga a limpiar unas “pintadas” realizadas en las paredes de la empresa. El trabajador se opone por ser un abuso de derecho y la empresa procede a su despido disciplinario por desobediencia.
La justicia declaró improcedente el despido ya que en esta actividad no se encontraba dentro de las funciones propias de su categoría profesional.

 

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